Mientras algunos venimos de un silencio, nuestros hijos, como Loquillo, dicen venir del ruido y puede que tengan razón.
Me dirijo con todo el respeto a Ignaci Muntanya, y le pido disculpas por no haber contestado antes su comentario. Acabo de llegar de vacaciones, en un país que cuando te quieren decir que sí, mueven la cabeza lateralmente haciendo el gesto que nosotros utilizamos para decir no. Algo parecido me pasa con el Ignasi, lo que para el es blanco para mí es negro.
Me tacha de irresponsable, justamente por hacer lo que yo creo que deben hacer los ciudadanos responsables, pedir cuentas, opinar de nuestros gestores, provocar debate, romper con el seguidismo oficial, estimular a que la oposición haga su papel y que los que se presenten a las próximas elecciones sepan que van a ser controlados y denunciados si no cumplen con su papel de gobernar u opositar. Pero acepto que puedo equivocarme en alguna de las reflexiones, que aparecen en mi larga lista de artículos que todos ellos se pueden leer, y que cada profeta en su momento ha lanzado su ruido, pero nadie ha hecho su autocrítica cuando con el tiempo se ha visto su yerro.
Me acusa de no ayudar a mejorar la situación, ni el pueblo. Bueno como mínimo reconoce que hay que mejorar cosas, lo que faltaría explicar que hace mi denunciante para mejorar la situación, yo lo desconozco. Por mi parte lo intento a mí manera, dedicando mi tiempo libre, de forma altruista a fomentar la participación de la ciudadanía, por que es como yo entiendo que se puede mejorar las cosas y el pueblo. Como no se cual es su actividad cívica, no puedo contrastarla con la mía.
Lanza una sentencia, Arrels está condenada al fracaso, por que hay gente como yo, pero si hubiera gente como el Ignasi entiendo que triunfaría. Estamos en lo mismo, posiblemente el éxito de Arrels para sus asociados, no sea lo mismo que sería para los “Ignasis” del pueblo. Sin embargo el fracaso de Arrels, que para muchos asociados sería convertirse en un partido más de los que ya consumimos, sería un éxito para otros.
Sobre la suerte que tengo de que nadie tenga ganas de abrir diligencias judiciales, te rogaría que no dieras ideas, porque tendría que pagarme de mi bolsillo mí defensa y vía impuestos la de la acusación. ¿no me estarás amedrentando, con taimería?
Unos están para utilizar la democracia en su provecho, otros para servirla y a los ciudadanos nos toca cuidarla y vigilarla. Entre todos ellos hay los que hacen ruido.